MANEJA ESTE TIMÓN DE LETRAS...

Bienvenido a esta Bitácora, Navegante...

Este es el Diario de a Bordo de Mar Solana (Mar Cano Montil), psicóloga, escritora y cuentista... Aquí encontrarás mi «Cuaderno de Impresiones, Cuentos, Relatos, Poemas, Reflexiones y otras Historias», una especie de lenitivo para mitigar las heridas que nos inflige este mundo punzante y rasposo... Escribí mi primer cuento con once años, lo inventé en un pequeño aseo donde me gustaba jugar. Con quince decidí que quería aprender el arte de «Domar Caballos Salvajes» (léase Emociones que necesitan volver a coger sus riendas). Por eso llevo un cuarto de siglo, con sus amaneceres y sus lunas, ejerciendo la Psicología... Mis raíces son "abu-leñas" y nací en la capital, pero a mi alma le dio por asentarse a orillas del Guadarrama... Hace algo más de una década regresé a mi pequeño Taller de Letras. Y ahora soy «Psicolotora» especializada en Literalogía o «Escritóloga» en Psicoratura. Me chifla inventar palabras, tender historias de Letras en las cuerdas del olvido y airear mis impresiones al barlovento del papel... Curiosa insaciable del aspecto más espiritual de la existencia, soy como el Caracol, peregrina de un camino infinito de crecimiento y aprendizaje...

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LA MAGIA Y EL AMOR DE LAS LETRAS...


CON LA MAGIA DE LAS LETRAS Y EL AMOR DE SUS ENCUENTROS...

«La Novela es una meditación sobre la existencia vista a través de personajes imaginarios». ©Milán Kundera.


«En esta comarca no existen reyes, aficionados o vasallos de las letras; sólo la magia de los artesanos de la palabra que intentan comunicar». ©Mar Solana.


«La verdadera novela es el arte que nace de la risa de Dios».

©Milán Kundera.

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jueves, 29 de septiembre de 2016

La Vida Sigue Pero A Mí Me Faltas Tú…

«Mi cuaderno de impresiones, cuentos, relatos, poemas, reflexiones y otras historias».




Ciento setenta y cuatro días sin ti, Mamá, sí, los he contado. Dos estaciones con sus mañanas plomizas y sus lunas deshinchadas. Casi medio año, y parece una eternidad. Porque el tiempo, según va corriendo, se vuelve algo pastoso, subjetivo; una maraña de datos escapándose a nuestro control. Cuando era pequeña su suceder me parecía ordenado, como los caballitos de un carrusel: las horas, los días, las semanas, los meses, las estaciones…, los años. Todo pasaba y giraba, y no pasaba nada, o las cosas sucedían dentro de un calendario organizado y natural. Hasta que un día te das cuenta de que, en el fondo, el tiempo es algo que pertenece al sentimiento de cada cual, y que nos hemos inventado una forma de medirlo para moldear el caos de la existencia. Nada más…

Y nada menos, Mamá. Dentro de una semana se cumplirán seis meses y me doy cuenta de que me toca volver a dejar miguitas en el camino, como Pinocho, Hansel y Gretel, para saber por dónde continuar, para encontrar un rumbo y un sentido a mis huellas de asfalto descafeinado. Solo eso, Mamá: volver a casa… pero sin ti.

Te marchaste la pasada primavera. Emprendiste tu vuelo una destemplada tarde de sábado. Mientras algunas parejas entrelazaban sus manos en la oscuridad de una sala de cine, nosotros nos desplomábamos bajo los fluorescentes del hospital… Todavía recuerdo cómo las gotas de lluvia de aquella primavera se confundían con  mis lágrimas y, cómo el viento de abril, despiadado, inmisericorde, me las robaba. Y empecé a hablar contigo con esa tenue brisa que nos va anunciando la cercanía del estío: siempre te encontraba en sus suaves caricias. Y luego, las espadas solares del verano me ofrecieron una especie de paréntesis que me impedía pensar, casi recordar, casi respirar… 

Pero el dolor es un marca páginas que siempre asoma. Aquí te quedaste, parece decir.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Almas Muertas: «La Paz Ya Está Aquí»

«Mi cuaderno de impresiones, cuentos, relatos, poemas, reflexiones y otras historias».



«... el Amor es una fuerza  humilde, pero es el arma más poderosa de la que dispone un ser humano... Amor y verdad son las dos cosas de Dios. La verdad es el fin y el amor es el camino... La violencia es el miedo a los ideales de los demás.» Ghandi


No conocía a Antoine Leiris. Hoy, desde la plenitud de mi corazón, me he acercado a la historia de este periodista francés que perdió a su mujer el viernes, en la masacre terrorista. Le he conocido por las redes sociales, pero no por el facebook, donde se ha hecho viral una carta que ha escrito.

 Ayer me llegó por whatsapp una petición. No me gustan nada las cadenas, pero lo que leí me pareció abordable, necesario y hermoso en un mundo que ya casi camina a tientas entre las brumas de tanto sufrimiento y maldad. Le di la credibilidad que se merecía porque además me lo enviaba una persona que es muy especial en mi vida: mi maestra y mentora. 

La cadena-petición decía así:

«¿Quieres participar en este  experimento? Es apto para todos los públicos. Tan sólo consiste en decir, pensar o sentir cada día, a las 12:00 am, la frase "LA PAZ YA ESTÁ AQUÍ". Es suficiente con que lo repitas tres veces en tu interior mientras envías una sonrisa de gratitud desde tu pecho al universo. Respira hondo y confía.
 Llámalo como prefieras, mantra, plegaria, ley de la atracción.... da igual.
¿Fácil, no? Si pones una alarma en el móvil cada día no se te olvidará ¡No perdemos nada por intentarlo! ¿Hacemos una cadena? ¿Probamos durante un mes a ver qué pasa?»

Leído y hecho. Me he puesto una alarma diaria en el móvil a las 12:00 a.m. Y hoy, por primera vez, lo he llevado a cabo. Cuando ha sonado la musiquilla del teléfono estaba ordenando la ropa de invierno de mi armario. He parado y me he situado frente a la ventana, sintiendo en mis mejillas este cálido sol de noviembre. He cerrado los ojos y, mientras repetía «la Paz ya está aquí», he visualizado unas trincheras. Alguien gesticulaba con ambos brazos un «alto el fuego» y los soldados iban tirando las armas a un foso. Una avioneta de guerra aterrizaba cerca de ellos y la gente comenzaba a fundirse en interminables abrazos…

Después he enviado un whatsapp a la persona que me hizo partícipe de esta cadena y ella me ha acercado a la trágica historia de Antoine, el periodista francés que ha enviudado merced a los crueles atentados perpetrados en París el pasado viernes. 

Hélène y Antoine llevaban doce años casados y tenían un bebé de diecisiete meses. Hélène fue asesinada en el tiroteo de la sala de conciertos parisina Bataclan. Antoine esperó hasta este lunes que su Hélène no estuviera entre las víctimas. Sin embargo, lo llamaron para identificar el cuerpo. Y en la carta que Antoine ha publicado en su muro personal de Facebook, asegura a los asesinos de su mujer que no cuenten con su odio, porque sería ceder a la misma ignorancia que les ha convertido a ellos en lo que son: almas muertas...

La emotiva carta de este valiente periodista, compartida por más de ochenta mil personas, subraya importantes cuestiones que Occidente pone ahora en duda y sobre las que los políticos debaten.

Muchos de vosotros, Navegantes de Mar Adentro, ya habréis leído la carta, pero esta publicación no estaría completa si no la transcribiera a continuación:

«El viernes me robasteis la vida de una persona excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo. Pero no tendréis mi odio. No se quiénes sois y no quiero saberlo, sois almas muertas.  No os haré ese regalo de odiaros. No responderé con odio y cólera.  No tendré miedo,  no dudaré de mis conciudadanos,  no sacrificare mi libertad por la seguridad.  Habéis perdido. 
La he visto esta mañana, por fin, después de noches de espera. Estaba tan guapa como cuando se fue, el viernes, tan bella como cuando me enamoré perdidamente de ella, hace más de doce años.  
Por supuesto que estoy devastado por el dolor.  Os concedo esa pequeña victoria,  pero dudará poco.  Se que ella nos acompañará todos los días y que nos encontraremos en el paraíso de las almas libres al que nunca podréis acceder.  
Somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. Ya no tengo más tiempo para vosotros, tengo que despertar a Melvil de su siesta. Sólo tiene 17 meses. Va a merendar, como todos los días, después jugaremos como todos los días y toda su vida este niño luchará para ser feliz y libre. Tampoco tendréis su odio.»

Soy consciente de que existen otras muchas historias imbricadas en torno a la masacre de París. La del primer policía que entró en la sala para reducir a los terroristas y habló de «el infierno de Dante»… La de aquel superviviente solidario que, olvidando el terror unos segundos, tendió su mano a una mujer embarazada para evitar que cayera al vacío desde una de las ventanas de la sala de conciertos, a la que se había encaramado para intentar salvar su vida y la de su bebé… O la escalofriante vivencia de aquel hombre que se hizo el muerto mientras recibía varias patadas de uno de los terroristas para asegurarse de que no tenía que rematarlo... Y acabo de ver en televisión a un padre que le dice a su hijo, de unos tres años de edad: «Ellos tienen armas pero nosotros tenemos flores…»

Sin embargo, después de leer esta tarde la carta del joven periodista francés desde el whastapp de mi amiga..., Mon Dieu, he llorado con idéntico desconsuelo a cuando me enteré de cómo asesinaron a mi Tío, Juan Cano Solana, en los prolegómenos de nuestra Guerra  «In-civil». Con aquellas terribles imágenes de fondo tuve que meterme en su piel y escribir su historia; quizás un sentimiento muy parecido al de Antoine cuando llama a los asesinos de su esposa «almas muertas». Este párrafo, que muchos ya habréis leído, fueron las primeras palabras que prologaron el libro y las que reposan aún en mi alma sobre un lecho mudo de sombra, dolor y desconcierto:

«Muchas veces me he preguntado sobre el por qué o el para qué de la crueldad y el odio entre los seres humanos. Y casi siempre alcanzo la misma conclusión: una persona capaz de poner fin a la vida de otra, de truncar vilmente su destino y oportunidades de desarrollo y evolución como ser humano, tan sólo es persona en cuerpo y apariencia..., su alma es la de un títere a merced de oscuras fuerzas que, desde el principio de los tiempos, están batallando en contra de la humanidad...»

Ghandi descubrió en su propia carne cómo la violencia era la forma de expresar el miedo hacia los ideales del prójimo, que nada tienen que ver con fanatismos políticos o religiosos o con los prejuicios morales, tan extendidos en la humanidad (por desgracia para nuestra estirpe). El siguiente párrafo pertenece al Epílogo de «Un Poeta en Tiempos de Guerra»:


«Los verdaderos ideales del ser humano se tejen en aquellas honduras del alma donde reposan nuestros sentimientos más nobles y sirven para nuestro provecho y enriquecimiento, no para matar o morir por ellos. Los auténticos y más genuinos ideales no entienden de bandos políticos, sentires patrios o enarbolamientos de bandera, pertenecen al Amor Universal.
Además las ideas son, por naturaleza, siempre libres. Aquellas que no lo son, ya no son ideas, se convierten en creencias o ideologías. Y las creencias no se propagan como los granos de polen sobre las alas de una abeja, se imponen sobre las almas a culatazos de fusil.

«¡Los ideales son para vivir no para morir!», escuché como le decía un padre a su hijo a la salida del cine, tras finalizar una película sobre nuestra Guerra Civil.»

Los seres humanos somos poseedores de algo que fluctúa a lo largo y ancho de nuestra condición, in sécula seculorum: la DUALIDAD, ese pensamiento-emoción-realidad por el que caminamos igual que sobre el filo de una navaja. Y mientras nuestras mentes sean incapaces de integrar, y no dividir, seguiremos conviviendo con nuestra suerte mezquina y rasposa que, sin embargo, también es capaz de portar luz a raudales.

Desconozco el alcance que tendrá este mantra, meditación o plegaria en cadena, todos los días a las 12.00 a.m. durante un mes. Sin embargo, sí estoy firmemente convencida de la fuerza de nuestro Pensar Vivo, cuando traspasa el umbral de nuestros corazones para alimentarse de la Energía más poderosa que existe en el mundo: el Amor.

Como le dije el otro día a una Buena Amiga: la Oscuridad parece ahora lamer todos los rincones, pero siempre hemos contado con la posibilidad de encender un candil que la destierre para siempre. Quizás las generaciones más jóvenes sepan buscar la claridad del sol entre estos densos jirones de niebla, pero nosotros podemos ir prendiendo nuestros propios fanales.

© Mar Solana.

miércoles, 29 de agosto de 2012

REEDICIÓN DE UNA CARTA DE AMOR PARA BRINDAR POR LA AMISTAD...


El sábado pasado, mi marido y yo, conocimos a dos personas excepcionales. La vida o nuestros Ángeles de la guarda -o los dos- fueron preparando un determinado kilómetro del camino para que nos encontráramos como cuatro peregrinos que tienen mucho que compartir… Y aunque el día pintaba su abrazo nublado y fresco, ellos lo iluminaron con su Sol particular… 

Hoy reedito esta 'carta de amor' para dedicársela a ellos y para brindar por la vida y por la amistad...


                                                                             "Sarah".                                               

                                                                     Berlín, 18 de abril de 2008.
Amada esposa:

He prescindido del adjetivo posesivo «mi» pues nunca te sentí como una propiedad. Leí en mi pequeño y vetusto diccionario que el «mi» delante de otra palabra no expresa necesariamente posesión, sino cariño. Con todo, tengo mis razones para omitirlo. Primero, porque tú ya vuelas libre hace mucho tiempo. Segundo, porque pronto abordaré mi último viaje para encontrarme contigo…

Desde que decidí unir mi vida a tu recuerdo, encadenar mi alma a tu memoria arrebatada por las garras de aquel infausto demonio, fui consciente de lo que ambas palabras entrañaban para los dos. Fuiste «amada» desde el preciso y precioso instante que mi mirada te descubrió, famélica pero radiante, detrás de aquella mísera maraña de pinchos y espinas de alambre, con mis pies en carne viva y hundidos en el fango del más cruel de los inviernos: el de 1942, en Auschwitz…Y fuiste «esposa» en mis recuerdos; desde aquel día soñé, entre el óxido del miedo y la punzante rutina que disfrazaba la atrocidad, que uniríamos nuestras existencias para siempre. Y así fue, amada esposa Sarah.

Durante aquel invierno nos vimos todas las madrugadas con la incertidumbre que exhalaban nuestros parpadeos. Asistíamos a aquella espantada de presos en el silencio de la noche moribunda, con el tierno anhelo de los amantes y los azotes del viento congelado. El deseo y la fe en nuestro encuentro quedaron firmemente cosidos con las puntadas del tormento, la frialdad de las culatas y el desprecio de miles de miradas.

Una de aquellas auroras, un poco antes de la primavera de 1943, tú ya no estabas. Mis pies quedaron hundidos, clavados en aquel légamo inmundo, y mis sienes comenzaron a palpitar como lomos de un caballo desbocado… Creí que moriría en ese momento. ¡Rogué a Dios morir allí! Cerré los puños y me dejé caer. Arranqué de un solo tirón la estrella de David de mi exiguo pijama. Jamás podré olvidar la mirada lacerante, cual punta de lanza, de ese joven oficial nazi. Lo siguiente que recuerdo es el sabor caliente y metálico de la sangre borboteando hacia mis labios.

Tras la liberación de aquel atroz infierno, dos años después, me propuse recorrer la triste Polonia para encontrar una muestra de tu memoria, algo que pudiera acompañarme siempre. Una señal de que no habías sido un sueño, amada SarahUna prueba de que fuiste tan real como ese sentimiento que anidó en mi alma y se depositó como una semilla de esperanza. Un germen sediento de vivir una nueva oportunidad libre del espanto. Después de tres años de búsquedas infructuosas, encontré a tu primo Jaim. Gracias a él, y a las pocas cosas que pudo recuperar de tu familia, todos deportados y asesinados, conseguí tu fotografía. Tenías dieciocho años y la promesa de un sueño por cumplir. Una larga y brillante cabellera del color de las ramas en abril y unos ojos que contenían tantas ilusiones como una lluvia de estrellas fugaces. Cuando vi tu foto, recordé todas las veces que nuestras miradas se encontraron en medio de aquel horror, y me pareció, ¡ay, amada esposa!,… creo que ya me mirabas desde el pasado de aquella foto. Quizás, cuando te la hicieron, tu mirada ya contuvo ese instante de anhelo que yo disfrutaría tantos años, como con el único momento que tuvimos a solas. Esa imagen y el sabor de aquellos besos robados a la intemperie, se convertirían en un inseparable talismán para mí. Aquella cita que arreglé con un capo a cambio del reloj de oro de mi padre, lo único que conservaba de él. ¡Hubiera dado mi vida, amada esposa, por  volver a saborear tus labios, por esos abrazos que nutrían hasta lo más descarnado de mi ser!   

Cuando por fin tu primo Jaim me entregó aquel cartoncito que te inmortalizaba, compré dos anillos, un bonito talit y busqué un rabino —el de la familia murió en Buchenwald—. Rememorando nuestro venerable Talmud: “aquel que pasa sus días sin una esposa no tiene felicidad, ni bendición, ni bien…", prometí amarte hasta el final de mis días delante de Dios y de unos pocos amigos. Se pronunciaron las siete bendiciones mientras estrechaba tu imagen eterna contra mi pecho, como las arterias se ensamblan al corazón, siempre auspiciado por aquella magnífica jupá repleta de guirnaldas rojas, lilas y blancas. No nos hizo falta el Ketubá, pero rompí mi copa de vino sin dejar de mirar tus ojos infinitos, amada esposa Sarah.

Pintura: "Carta de amor" de José Héctor Alvarenga.
No me queda mucho tiempo aquí, pronto me reuniré de nuevo contigo; por eso he querido dejar un testimonio de los sentimientos que nos unieron para siempre aquella glacial madrugada. La muerte no podrá abatir este inconmensurable amor que aún me hace palpitar. 

Tuyo hasta el fin de los tiempos:

                                                          Fredenand Bernstein.

Mar Solana© 



domingo, 18 de diciembre de 2011

CARTA PARA MIS QUERIDOS NAVEGANTES DE MARES DE LETRAS...

“Una palabra tuya bastará para sanarme…” (S. Mateo 8; 5-17) Fotografía de Mar Solana©.

Hola, Navegantes:


Escribir siempre ha templado mis nervios, es una mano que, en silencio, acaricia las cuerdas de mi guitarra. Me gustaría contaros muchas cosas, ahora mismo las palabras bullen en tropel dentro de mí…

Por fin se calmaron las aguas y la marea bajó. Los vientos huracanados se han hecho brisa tibia y las grandes olas parieron las que ahora lamen, despacio y con dulzura, las orillas. Ya hemos recogido la maraña de algas, caracolas, y conchitas; hemos lanzado otra vez mar adentro a las estrellas y cangrejos mal heridos. Hemos arreglado los desperfectos del inesperado temporal y caminamos por una nueva senda plagada de perspectivas y ánimos renovados. 
Fotografía de Juan Canales©.
 Cuando la Vida nos da un toque, somos más conscientes que nunca de que Ella es una especie de milagro sometido a los avatares de un influjo incierto, vulnerable. La Vida es una balanza en constante equilibrio, una romana. Es caminar sobre el filo de un cuchillo sin cortarse o sobre una cuerda floja sin precipitarse al vacío. Llegamos a ella por el túnel del tic tac y con las manecillas de su inmisericorde condición atrapándonos los talones. Algunas estancias de la vida tienen las ventanas cerradas para que no nos piquen las risas y no enfermemos de alegría, a cambio nos ofrecen un gran sofá tapizado con dolor… Sin embargo, gracias al picotazo y a la fisura en lo cotidiano, he percibido con profundidad que los vínculos de Amor, los verdaderos, son tambores que  resuenan con fuerza para recordarnos su importancia; estos preciosos lazos pierden fuelle en el día a día, inmersos como estamos en tantas rutinas absurdas y trabajos egocéntricos…

Quizás la enfermedad aparece en nuestro camino para sanar, para quitar el polvo a las viejas costumbres, para indicar una nueva ruta... Creo que los padecimientos que se pueden afrontar con nuestras fuerzas vitales no son negativos, al contrario, suceden para regalarnos esa bendita señal que nos ayudará a replantearnos nuestras vidas. Curar es poner un torniquete para cortar una hemorragia o un vendaje para enderezar unos huesos lastimados. Sanar es sumergirse en el propio cuerpo y descubrir por qué esa herida no deja de sangrar o por qué nuestros huesos son lábiles. Sanar es enjugar las lágrimas del alma…   
Sí, mis queridos Navegantes, más allá de la curación está la sanción, que es como dar la vuelta al cuerpo, sacudirlo de polvo e impurezas, y ponerse un traje nuevo para mirar el atardecer y ver declinar la tarde mientras remojamos nuestros pies en la esperanza de nuevos comienzos.

Cuando la vida nos pega un giro, nos voltea como un reloj de arena agotado,  pone delante de nosotros una especie de cronómetro con el tiempo otra vez desde cero, un temporizador con una alarma del momento preciso para cortar amarras con este presente y sazonar otro, no muy especiado, sabroso y sobre todo, más nutritivo. La enfermedad es un mojón en el camino con indicaciones muy claras: coja usted otra dirección, por esta va derecho al desastre. Rumbo al mar, al cielo abierto, al sol, a las olas, al salitre, a la arena dorada bajo nuestros pies descalzos… Debajo de la posología, en letra pequeña -no menos importante- hay una advertencia: “… intente desprenderse de todos los parásitos que le chupan la sangre; es imprescindible que vuelva a circular clara y limpia, sin obstáculos o lampreas incrustadas en su ánimo.. Y no olvide arrancar (sin piedad) las malas hierbas que marchitan las flores…”

La enfermedad es una dura escalada con cuerdas, casco, arnés y mosquetón;  quizás muy encumbrada; pero al final está la cima desde la que contemplaremos una vista hermosa; donde el sol calentará la incertidumbre de nuestra mirada y aliviará el temblor de nuestro ánimo. El mar nos acompaña como un amigo fiel, Navegantes, nos recuerda lo necesario que es soltar lastre de nuestras abultadas mochilas para que caminemos más livianos por su orilla. 

Por fin… ¡he vuelto mar adentro!

Gracias a todos los que habéis dejado vuestros amables comentarios en este timón… Mil gracias a aquellas personas que, capeando con bravura el temporal, recalaron de nuevo en mis aguas para dejar su cariño y cercanía como Meulen y Jóse Bejarano, dos bucaneros de lujo… Un millón de gracias a aquellos que aún distéis un paso más y me ofrecisteis vuestro apoyo por correo, como una cálida manta en una tarde fría, oscura y solitaria; porque una palabra vuestra bastó para sanarme… Merce, colega “lepi” de alas completas, por su cálida cercanía de costuras limpias, enOOOrme y sin dobleces; Pilar Clavería, compañera Floral, por sus sabios consejos y su cariño (casi sin conocernos apenas…); Jóse Bejarano, mi compi-bloguer de lujo, por acercarse a mí en momentos de soledad; Lola, Lolilla, mi colega escritora (perla de las letras), por preocuparse de mi situación y prestarme su pañuelo… Todos me hicisteis recordar el estribillo de la archisonada canción de Mónica Naranjo: “Sobreviviré… buscaré un hogar entre los escombros de mi soledad…” (ahora sonrío ;) Sí, la vida es un constante sobrevivir…  

Y por supuesto, mi eterna gratitud para aquellos que la intranquilidad os llevó directamente a teclear esas nueve cifras que aún nos acercaron más… En especial a mi querido POETA y VERDADERO AMIGO, Juan (Galeote), por su cariño y apoyo incondicionales en todos los momentos más complicados desde que nos conocemos. Creo que si mi Tío Juan viviera, sería un poeta de la talla de mi querido amigo Juan…

GRACIAS A TODOS VOSOTROS, NAVEGANTES, PORQUE HACÉIS POSIBLE QUE ESTE BERGANTÍN SIGA AVANZANDO MAR ADENTRO… 

OS DESEO UNA NAVIDAD LUMINOSA Y UN AÑO PRÓSPERO EN PROYECTOS, AMOR Y SOBRE TODO… ¡SALUD, MUCHÍÍÍSIMA SALUD!
PSD: Os quiero... y si el tiempo, ese bien tan preciado para mí en estos momentos, me lo permite, os regalaré un cuento por Navidad...

AD AETERNUM...

PENSAR... MAR ADENTRO.

PENSAR... MAR ADENTRO.
«La mente intuitiva es un don sagrado del que la mente racional es su fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que honra el sirviente y ha olvidado su don» © Albert Einstein. Imagen: Faro de Suances (Cantabria) © Mar Solana.

CUADERNO DE BITÁCORA: "DIARIO DE NAVEGACIÓN" ...


Hace medio siglo ya me gustaba llevar lectura al campo ☺️

Soy la niña que asoma por la esquinita de la ventana, la primera por la izquierda... 😃 GRACIAS, MÓNICA...

NAVIDAD BLOGUERA 2020-2021

NAVIDAD BLOGUERA 2020-2021
¡Gracias, Mónica! Por tu trabajo y generosidad cada año :)

NAVIDAD BLOGUERA 2019-2020

NAVIDAD BLOGUERA 2019-2020
¡Gracias, Mónica! Eres una artista :)

Navidad Bloguera 2018-19-Tarjeta Personalizada

Navidad Bloguera 2018-19-Tarjeta Personalizada
¡Gracias Mónica! 🤗

ME GUSTARÍA SER DUEÑA DE UN INGENTE TESORO...

ME GUSTARÍA SER DUEÑA DE UN INGENTE TESORO...
... EL TIEMPO DESGRANADO Y SIN PRESTEZAS PARA ESCRIBIR, ESCRIBIR, SÓLO ESCRIBIR...

«Escribir es un autobús que te conduce a la calle Catarsis, con muchas paradas, pero directo».

«Escribir es un autobús que te conduce a la calle Catarsis, con muchas paradas, pero directo».
¿Y leer? Me apasiona devorar libros. Es como visitar el hogar espiritual de mis escritores favoritos y paladear un delicioso vino de su mejor cosecha de Letras... Un buen libro es como una liana, te ayuda a desplazarte por la inmensa selva de tu imaginación... Leer también me facilita la tupida tarea de ir desbrozando esa maleza que se enreda entre la escasez de ideas y la falta de inspiración... ¡Nunca dejes de leer!

SABIA MAFALDA...

¿Te apetece entrar en mi Cuaderno de Bitácora?

¿Te apetece entrar en mi Cuaderno de Bitácora?

GIRASOL...

GIRASOL...
Mandala pintado por © Mar Solana.
MANDALA DEL SOL...

«Para alcanzar algo que nunca has tenido, tendrás que hacer algo que nunca has hecho.»

JOSÉ SARAMAGO: 16 de noviembre de 1922 - 18 de junio de 2010... ¡HASTA SIEMPRE MAGO DE LAS LETRAS!

JOSÉ SARAMAGO: 16 de noviembre de 1922 - 18 de junio de 2010... ¡HASTA SIEMPRE MAGO DE LAS LETRAS!
"La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva. Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran." Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte...

EL BESO QUE TE ADIVINA ...

EL BESO QUE TE ADIVINA ...
... es la luz que te conduce a sacar de tí lo mejor, a crecer en la mirada de quien verdaderamente te ama. El verdadero amor te quiere libre y como ser expansivo. Nunca admite murallas para el alma que respira... Es descubrir tu segunda piel, la que te eleva a la capacidad de ser decididamente afectivo, humedeciendo con licor de alegría los desiertos emocionales ... CARLOS VILLARRUBIA.

VIVIMOS SIEMPRE JUNTOS...

Llenamos el caldero
de risas y salero,
con trajes de caricias

rellenamos el ropero.

Hicimos el aliño

de sueños y de niños,
pintamos en el cielo
la bandera del cariño.

Las cosas se complican,
si el afecto se limita
a los momentos de pasión...

Subimos la montaña

de riñas y batallas,
vencimos al orgullo
sopesando las palabras.

Pasamos por los puentes

de celos y de historias,
prohibimos a la mente
confundirse con memorias.

Nadamos por las olas
de la inercia y la rutina,
con la ayuda del amor.

Vivimos siempre juntos, y moriremos juntos,
allá donde vayamos seguirán nuestros asuntos.
No te sueltes la mano que el viaje es infinito,
y yo cuido que el viento no despeine tu flequillo,
y llegará el momento
que las almas
se confundan en un mismo corazón...
(Letra y música: Nacho Cano)

ESTA SEMANA, TE RECOMIENDO... COGE UNA DE MIS CARACOLAS Y PPPSSSHHH... ESCUCHA...

Blade Runner ¡Forever!