Por gentileza del programa madrileño de radio: "Nuestras Palabras", en Villaverde; dos de mis micros salieron el 20 de junio a dar un paseo por las ondas herzianas... Os dejo aquí los enlaces, por si os apetece escucharlos:
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| Pincha AQUÍ para escucharlo... La lectura está en el minuto 5'(aprox.) |
Y pinchando AQUÍ, accederás a su página web, tienes que buscar el apartado: "Nuestras Palabras se va de vacaciones"...
Aprovecho para enviarles mi gratitud a Loli y Espe, principales conductoras del programa... ¡Gracias, locutoras de lujo;)! y para dejar un besazo enOOOrme a mi amiga, Luisa Fernández, por presentármelas...
Os dejo también el texto de los micros, por si os apetece leerlos...
No te crezcas, bonita.
El rúbeo astro calentaba, inmisericorde, sin conceder tregua
en aquella charca perdida en algún lugar del sur, cuyo nombre… ¡vaya, no lo
recuerdo!
─¡Ay, sigue, por favor… hum, así, así, esta vez lo vamos a
lograr! ¡Qué maravilla, podremos pasar horas a lo nuestro…!
Ellas pensaban que sus cuerpos escurridizos absorberían sin
problemas toda la crema protectora. Se afanaban en untarse el ungüento lechoso
unas a otras sin descanso y sin resultados; si acaso una apariencia más
brillante y jabonosa… Pobrecillas, desde que aprendieron a llevar cantimplora,
las ranas se habían crecido.
El otro micro se titula: "Puedo volar", y ya lo publiqué hace unos meses... Espero que los disfrutéis, Navegantes...
Puedo Volar.
A Turky…
Anoche soñé que mis alas navegaban por
un constante fluir de corrientes de aire, éter y vapores blancos. Sobre mi
cabeza, la bóveda divina, de un cerúleo insondable; bajo mi cuerpo, un amplio
mar de nubes columpiaban mi plenitud… Y se coló por mis poros el éxtasis de la
libertad, esa grandiosa sensación de saberte eternamente libre de una trampa
que se perpetúa in secula seculorum.
Sólo con el
movimiento, con ese entusiasmo capaz de fundir el más denso de los cerrojos,
comprendí la conformidad de mi condición
de preso hasta la muerte. El miedo y la ignorancia habían cercenado mis deseos
alados, ya ni siquiera lo deseaba. Me conformaba con vislumbrarlo allá a lo
lejos, allende el horizonte, detrás de los barrotes de mi pequeña jaula de
canario.
Villalba,
1 de octubre de 2011… ante un otoño perezoso que juega con los bucles de un
verano juguetón que se resiste a dejarnos…