MANEJA ESTE TIMÓN DE LETRAS...

Bienvenido a esta Bitácora, Navegante.

Bienvenido a esta Bitácora, Navegante. Este es el Diario de a Bordo de Mar Solana, psicóloga, escritora y cuentista... Aquí encontrarás mi «Cuaderno de Impresiones, Cuentos, Relatos, Poemas, Reflexiones y otras Historias» que sólo pretenden ser un lenitivo que mitigue las heridas de un mundo cada vez más áspero y punzante...

Escribí mi primer cuento con once años, lo inventé en un pequeño aseo donde me gustaba jugar. Con quince decidí que quería aprender el Arte de «Domar Caballos Salvajes» (léase Emociones que necesitan volver a coger sus riendas). Por eso llevo veinticuatro años, con sus amaneceres y sus lunas, ejerciendo la Psicología... Mis raíces están en tierras de Castilla, pero mi alma se siente de las Costas y el mar del Norte. En mis sueños me reúno con las Sirenas, las Estrellas y Caballitos de mar y con los Ventolines... Hace una década regresé a mi pequeño Taller de Letras. Y ahora soy «Psicolotora» especializada en Literalogía o «Escritóloga» en Psicoratura. Me chifla inventar palabras, tender historias de Letras en las cuerdas del olvido y airear mis impresiones al barlovento del papel...

Curiosa insaciable del aspecto más espiritual de la existencia, soy como el Caracol, peregrina de un camino de crecimiento infinito...

Antic©py

Bucear Mar Adentro 🐚 🐠 🐋 🐬 🐳 🐠 🐚

ELIGE CÓMO LEERME...

LA MAGIA Y EL AMOR DE LAS LETRAS...


CON LA MAGIA DE LAS LETRAS Y EL AMOR DE SUS ENCUENTROS...

«La Novela es una meditación sobre la existencia vista a través de personajes imaginarios». ©Milán Kundera.


«En esta comarca no existen reyes, aficionados o vasallos de las letras; sólo la magia de los artesanos de la palabra que intentan comunicar». ©Mar Solana.


«La verdadera novela es el arte que nace de la risa de Dios».

©Milán Kundera.

¿Quieres recibir Mar Adentro por correo? 📧 📩 📥

lunes, 23 de diciembre de 2013

El Espíritu De La Navidad

"Mi cuaderno de impresiones, cuentos, relatos, poemas, reflexiones y otras historias".

"El espíritu de la Navidad". Autora ilustración:  Marazul45
Hermes Trudent estaba a punto de encontrarse con algo que iba a cambiar su existencia para siempre, rutinario y banal, pero tentador como la manzana del paraíso.

Hermes se dirigía al museo de ciencias naturales a cubrir dos turnos hasta bien entrada la madrugada. La nieve recién caída, igual que puñados de harina, delataba sus huellas. En las zonas umbrías se había congelado y caminaba atento para no resbalar aquella mañana de Nochebuena de dos mil doce. Los mayas habían predicho el fin del mundo para unos días antes. Pese a todo, la tierra aún giraba y permanecía de una pieza.

«No se preocupe, señora Harrison, haré mi jornada y la de Nelson sin ningún problema…», le había dicho a su jefa, atento y servicial como de costumbre.

Una esposa radiante trinchando un pavo, unos niños correteando entusiasmados  cerca de un árbol repleto de luces y regalos, o acaso el reconfortante crepitar de una chimenea…, no, nada de eso le esperaba hoy a Hermes. La maldita Navidad y ese espíritu que parecía levitar de formar desigual sobre los asuntos humanos, le parecían un invento de mierda, sobre todo desde que él y Marie decidieron separar sus caminos.

Antes de enfilar las escaleras del museo, se encontró con el puesto callejero de una curiosa mujer que vendía pastelillos calientes. Estaban dispuestos en bandejas de cartón dorado de diferentes tamaños y tenían un aspecto muy apetitoso. Un letrero de pulso precipitado e infantil anunciaba:

«Pruebe los espíritus de Navidad… ¡son deliciosos!».

El nombre de esos dulces con forma de buñuelo le hizo sonreír, «vaya ironía», pensó Hermes mientras pedía dos «espíritus» para llevar. Los ojos de aquella mujer, oscuros y penetrantes, tan atractivos como el género que vendía, se le clavaron en algún lugar recóndito de su ánimo. Una sensación nueva, distinta, humedeció sus sentimientos como tenues gotas balsámicas y reparadoras. Hermes se sintió incómodo, extraño. Sus plomizos arrestos le habían forjado una voluntad inquebrantable desde que no vivía con su familia. Ni siquiera imaginar a Marie con Malcolm, su nueva pareja, sonriendo satisfecha al ver a sus hijos y a los de él abriendo sus regalos de Navidad, o gimiendo de placer cuando hicieran el amor aquella madrugada, lograban perturbarlo. Cuando se separaron decidió poner un candado a todos sus reconcomios. Y ahora, la mirada de esa vendedora ambulante, igual que un cofre custodio de inimaginables secretos, le ponía la llave en sus narices. Con unas manos resueltas y sin dejar de observar a su cliente, introdujo los dos bollitos en una caja roja que cerró con un lazo verde.

Hermes subió los escalones que le separaban del museo mascando esa rara impresión que ya flotaba en su ser. Antes de entrar, echó unas monedas en la máquina de café. Era un aguachirle infumable, pero le vendría bien algo caliente para acompañar los pastelillos y templar el cuerpo. Metió el anorak en su taquilla y se sentó en su puesto, listo para degustar esos suculentos «espíritus de navidad». Aún faltaba más de una hora para que el museo abriera sus puertas; no obstante, en Nochebuena la confluencia de público era más bien escasa. Pegó un bocado a uno de los bollitos y su memoria le llevó hasta la tarta de crema que hacía su madre en Navidad; estaban realmente exquisitos. Al acabar de saborear el segundo pastel sintió una felicidad inusitada, el presentimiento de que esa noche solo podía ocurrirle algo bueno. Una emoción parecida a la de sus hijos cuando, expectantes, se iban a la cama con la ilusión de Papá Nöel en sus sueños. Desde luego, eran sensaciones que Hermes había enterrado hacía mucho tiempo.

A las cinco de la tarde en punto echó el cierre, pero él debía alargar su vigilancia hasta la madrugada del día de Navidad. Cogió su novela y buscó una postura cómoda en la silla. De pronto, una mujer apareció frente al mostrador. Una belleza espectacular de no más de treinta años, ojos verdes, cabello taheño y nariz griega lo observaba como presa de un hechizo.

—Oiga, señorita… o señora, ya hemos cerrado. Es normal que en un sitio tan grande se haya distraído. Venga, le acompañaré a la salida… —le dijo Hermes haciendo gala de unos modales cordiales y educados.

—Déjame quedarme aquí contigo. Está oscureciendo y con este frío comenzará a nevar de un momento a otro. Vivo lejos y se me ha hecho muy tarde.

—Pero… ¿señorita?

—Sí…

—¿No tiene usted dónde ir, mujer? Tendrá una familia que le espere para cenar…, hoy es Nochebuena.

—No te preocupes, no tengo a nadie —le dijo la chica intentando leer la plaquita identificativa del bolsillo de su americana—. Solo necesito guarecerme esta noche, Hermes, mañana me iré.

Una mirada esmeralda, suplicante y profunda como un horizonte marino, y la calidez de su voz afrutada consiguieron convencer al guardián del museo, que volvió a sentarse en su puesto detrás del mostrador. La mujer abrió una bolsa y sacó una botella de champán francés y algo para picar. Le ofreció a Hermes que la observaba fascinado y satisfecho de haberle dado refugio una noche como aquella. Se alegró de no estar solo y aceptó la invitación.

—Lo había comprado para  mi cena, pero me resulta muy agradable compartirlo contigo ahora.

Hermes se levantó con la idea de comprar más pastelillos calientes y de sacar café de la máquina de la entrada. La mujer lo miraba con sonrisa maternal, ojos chispeantes y boca seductora. Era lo más bonito que él había visto en su vida. La vendedora ambulante había desaparecido y comenzaba a nevar tal y como ella aventuró. Regresó con dos humeantes aguachirles.

—Ya no necesitas más bollitos, Hermes… —le dijo con gesto cómplice. Se acercó a él y le besó en la mejilla y luego en la boca. Hermes sintió la humedad de su lengua inquieta y se excitó. Sin pensarlo, la cogió en brazos y la llevó a la salita donde estaban las taquillas y una cama turca para los vigilantes del museo. Ella le quitó la camisa y comenzó a acariciarle el pecho y los pezones con una dulzura que a Hermes se le antojaba desconocida. Él la desnudó poco a poco, bebiéndose cada rincón de su piel que quedaba al descubierto. Pasaron mucho tiempo entre besos, abrazos, y caricias. Hicieron el amor de una forma lenta y acompasada, sin prisas, como si los granos de arena también se hubieran congelado. La excitación apresurada pertenecía a esas mujeres fáciles con las que Hermes se desahogaba algunas veces. Se durmieron abrazados, parecía que llevaban una eternidad haciendo lo mismo…

Cuando despertó, ella se encontraba a los pies de aquel catre destartalado y perezoso como un ángel caído del cielo. Le sonreía y en sus ojos se concentraba toda la dulzura y el amor del mundo. Hermes pensó que quería pasar el resto de su vida al lado de aquella diosa llamada… ¡ni siquiera lo sabía!

—No importa cómo me llamo, Hermes. Tengo el nombre que cada uno quiera darme, lo importante es lo que soy… —se adelantó ella adivinando sus pensamientos. Hermes se incorporó de un brinco.

—¿Puedes leer mi mente? ¿Quién eres?

—Soy el espíritu de la Navidad, Hermes…

—¡Venga ya! —exclamó con sorna—No te rías de mí, por favor… ¡Yo detesto el maldito espíritu de la Navidad y esas chorradas!

—Pues anoche no lo parecía… —le dijo mientras le acariciaba el cuello con dedos de terciopelo—, me amaste de verdad. Me sentí una mujer completa, deseada y muy satisfecha. Pero ahora tengo que marcharme, debo estar con otros que me esperan…

—¿Cómo?, ¿eres una…? —ella no lo dejó terminar.

—No soy una furcia, Hermes. Ya te he dicho quién soy. Dispongo de poco tiempo y todavía hay gente que me necesita. No siempre penetro en vosotros por las mismas puertas, cada persona es un mundo de infinitas posibilidades. Tu entrada ha sido acostarme contigo…

—Y lo has hecho tan bien, cariño… —le susurró Hermes mientras le tocaba los pechos—, que he vuelto a enamorarme y hacía mucho que algo así no me ocurría en esta vida de mierda que llevo… Vaya, te has excitado otra vez, ¿ves? —le dijo mientras le señalaba sus pezones erectos debajo de un flamante vestido rojo —¡No puedes ser ningún espíritu, eres una mujer de la cabeza a los pies!

—Sí, Hermes, para ti soy la mujer que tú deseas y ¡claro que me excito con tus caricias! Pero no es así con todos y no siempre hay relaciones íntimas, ¿entiendes? Cada uno tiene sus propias necesidades… A veces soy una mujer, otras un anciano, una jovencita, un niño…, incluso, un animal o una planta…

—¿Una… planta? ¡Pero qué tonterías estás diciendo, quién seas!

—Hermes, cariño, debo irme…

—¡No… espera! Al menos déjame que te invite a desayunar. Después, no se, podríamos… —los ojos del vigilante, que antes de conocerla lucían planos, imperturbables, se llenaron de ilusión y picardía.

La mujer lo miraba en silencio pero no dijo nada más. Hermes salió a la máquina de la entrada a coger dos cafés y cuando regresó ya no estaba. La buscó por todo el mueso, ¡si hubiera salido por la puerta principal la hubiera visto!

Frustrado y confuso, Hermes Trudent regresó a su casa aquella madrugada del día de Navidad. Su entusiasmo se había convertido en un globo pinchado. Al abrir la puerta de su apartamento una oleada de calor, cargado de recuerdos, le golpeó el desánimo. Vinieron a su mente los ojos y la voz de aquella mujer. De pronto, al llegar al salón, encontró a su esposa y a sus hijos esperándolo al pie de un árbol repleto de regalos y  de buenos deseos. Marie corrió a abrazarlo.

—¿Y Malcolm?

—¡Bah! —Marie se acercó y le susurró—: Solo era bueno en la cama…

—¿Mejor que yo?

—¡Hermes! —Marie volvió a rodearlo con sus brazos y lo beso en la boca. Él notó que se iluminaba alguna parte de su ser que había permanecido umbría; una tibieza muy especial que le hizo sentir pleno, ilusionado y dichoso igual que un colegial. Recordó los bollitos calientes y las miradas de las dos mujeres. Empezó a creer que, en realidad, sí se había encontrado con el espíritu de la Navidad: dulce, cálido e intenso. La nostalgia y confusión que sentía por la bella mujer del museo habían desaparecido. Ahora su ánimo estaba anegado de Marie, de sus hijos y de un nuevo comienzo.

12 comentarios:

Mos dijo...

Dado el ajetreo de estos días con tanta fiesta, preparativos, visitas, comidas, familias y demás, me acerco hasta aquí para desearte unas felices fiestas y un 2014 cargado de sueños cumplidos y salud, de mucha salud, para seguir estando presente en este mundo virtual en el que tantos amigos encontramos.
Brindo por ti y todos los tuyos.
Mos.

María Bote dijo...

Excelente, precioso el "Espíritu de la Navidad" querida Mar. ha sido, como siempre, un gusto enorme leerte, amiga.

Mis mejores deseos para ti y los tuyos en estas fiestas y siempre.

Un abrazo

San dijo...

MAR mis mejores deseos para estos días y para los días que han de llegar. Siempre un placer leerte.
Un abrazo.

Luisa dijo...

Hola, Mar

Lo he pasado genial leyendo tu cuento. Me ha sorprendido el Espíritu Navideño. Hay que echarle imaginación y chispa a la Navidad.;)

Que lo pases fenomenal en compañía de los tuyos, Mar. Te deseo unos días llenos de felicidad y armonía. Dale un buen achuchón a tus grumetillos y reparte muchos besos y abrazos entre los que te quieren.

¡Felices Fiestas y próspero Año Nuevo!

Un requetebesazo, guapísima.

Mª Jesús Muñoz dijo...

Mi querida Mar...Pero que historia más requetebonita nos has regalado,amiga...Ufff, me ha llenado de magia e ilusión, es todo un milagro navideño y lo recojo feliz...Has puesto el alma y el corazón en las letras y se nota. He visto y sentido a Hermes y según avanzaba me resultaba más cercano y entrañable...Mi felicitación por la belleza en la forma y en el contenido...Y por supuesto mi abrazo inmenso desde el pueblo para la mejor escritora de relatos de toda la blogosfera...sonrío...
Sabes que te quiero siempre,sé feliz con los tuyos y hasta pronto,amiga.
M.Jesús

Beth Alonso dijo...

Ya me gustaría encontrar ese espíritu navideño en algún recoveco del camino!, querida Mar te deseo unas Felices Fiestas y que el año que entra te siga afilando el ingenio como en este cuento maravilloso! Un abrazo.

Ricardo José Gómez Tovar dijo...

¡Estupenda historia, Mar!
Has compuesto un relato navideño más en la línea de John Cheever que en la de Dickens, teñido de suave erotismo y recuperación de la ilusión navideña perdida. También me parece muy original la idea de convertir el Espíritu de la Navidad en una hermosa mujer y los espíritus de la Navidad en riquísimos pastelillos. Me alegro de que, con tus poderes de autora, le hayas devuelto el gozo de vivir a Hermes Trudent, el vigilante del museo, a quien me imagino con los rasgos de John Cusack (será porque hace poco que le vimos en Serendipity, otra Christmas story que aporta alegría).

¡Un fuerte abrazo y feliz fin de año al amparo del Espíritu Navideño!

Meulen dijo...

Cuenta tu jardín por las flores
no por las hojas caídas
Cuenta tus días por las horas doradas
y olvida las penas habidas.
Cuenta tus noches por estrellas,
no por sombras.
Cuenta tu vida por sonrisas
no por lágrimas.
Y para tu gozo en esta vida,
cuenta tu edad por amigos, no por años.
(Roger Patrón Luján.)

___________ __0___o_o_o _.0__.0._o_ o_o___0____ ______- - _
___________ _0__o__o__o __0_.0___o_ o_o___0____ ______- -
___________ .0_o___o__o __.0_.0.__o __o___o_0__ ______- - __
___________ 000o000o00o 0o0_.0o0o00 o000o000___ ______- -
___________ 0000o00000o 000_.000o00 00o0o000___ ______- -
___________ 00000o00o00 0.0__.0.000 o00o00000__ ______- - _
___________ .0o00oo00o0 0.0__._0o00 o00oo.0o0__ ______- - _
___________ _0o0o00o00o 0_____.0o00 o0.0o0o0___ ______- -
___________ _0o0o00.o0o 0______.0o0 o00o0o0____ ______- -
___________ _.000ooo000 ________.00 0ooo000____ ______- -
___________ ___00000___ __________. 00000 ___________
___________ ____00_____ ___________ _00________ _____
___________ ___.00_____ ___________ _.00 ___________ __
___________ ___.00_____ ___________ __00 ___________ _
___________ ___00____Felicidades!!!!____.00__Meulen!!___ ____
___________ ___00______ ___________ __00_______ ______- -
__________0 0000000____ __________0 0000000____ ___

que tengas un hermoso 2014!!

Meulen dijo...

Tu relato nos dice que debemos seguir buscando
que la esperanza no puede morir
y que a pesar que haya dolor en la vida este se revierte
y nos acontece cosas muy buenas
espero que a tu vida sigan llegando
esas cosas llenas de luz y fraternidad.

un abrazo grande!

Pepe Cabrera dijo...

Siempre es un placer leer tus relatos/cuentos.
Feliz Año nuevo. Y que el barco venga cargado de buena suerte.

Alma Inquieta dijo...

Querida Mar, me ha gustado leer tu cuento.
Cómo decimos nosotros, los portugueses, quien es vivo siempre aparece!
Aqui estoy para desearte un 2014 muy feliz y con muchos motivos para sonreír.
Un beso. :)

Mar Solana dijo...

Queridos Navegantes de Mares de Letras, queridos todos :) a los nuevos y a los que hace tiempo no os veía os mando una ola especial ;))

Muchísimas gracias por compartir conmigo vuestras palabras; me hace muy feliz que disfrutéis con mis historias, esa es la mayor alegría para los que escribimos: despertar sentimientos en otros como otros los despiertan en nosotros.

¡Os deseo todo lo mejor para este año Nuevo al que ya casi estamos a punto de arribar!

¡Chin chin!

Un fortísimo abrazo y un beso envuelto en champány barquillos de choco :D

AD AETERNUM...

PENSAR... MAR ADENTRO.

PENSAR... MAR ADENTRO.
«La mente intuitiva es un don sagrado del que la mente racional es su fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que honra el sirviente y ha olvidado su don» © Albert Einstein. Imagen: Faro de Suances (Cantabria) © Mar Solana.

MAYORES SIN REPAROS... En la Feria del Libro de Madrid, 2016. Con Rafael Borrás y Ramón Alcaraz.

CUADERNO DE BITÁCORA: "DIARIO DE NAVEGACIÓN" ...


Hace 47 años ya me gustaba llevar lectura al campo ☺️

Soy la niña que asoma por la esquinita de la ventana, la primera por la izquierda... 😃 GRACIAS, MÓNICA...

Navidad Bloguera 2018-19-Tarjeta Personalizada

Navidad Bloguera 2018-19-Tarjeta Personalizada
¡Gracias Mónica! 🤗

ME GUSTARÍA SER DUEÑA DE UN INGENTE TESORO...

ME GUSTARÍA SER DUEÑA DE UN INGENTE TESORO...
... EL TIEMPO DESGRANADO Y SIN PRESTEZAS PARA ESCRIBIR, ESCRIBIR, SÓLO ESCRIBIR...

«Escribir es un autobús que te conduce a la calle Catarsis, con muchas paradas, pero directo».

«Escribir es un autobús que te conduce a la calle Catarsis, con muchas paradas, pero directo».
¿Y leer? 🤓📖 Me apasiona devorar libros. Es como visitar el hogar espiritual de mis escritores favoritos y paladear un delicioso vino de su mejor cosecha de Letras... Un buen libro es como una liana, te ayuda a desplazarte por la inmensa selva de tu imaginación... Leer también me facilita la tupida tarea de ir desbrozando esa maleza que se enreda entre la escasez de ideas y la falta de inspiración... ¡Nunca dejes de leer!

SABIA MAFALDA...

¿Te apetece entrar en mi Cuaderno de Bitácora?

¿Te apetece entrar en mi Cuaderno de Bitácora?

GIRASOL...

GIRASOL...
Mandala pintado por © Mar Solana.
MANDALA DEL SOL...

«Para alcanzar algo que nunca has tenido, tendrás que hacer algo que nunca has hecho.»

JOSÉ SARAMAGO: 16 de noviembre de 1922 - 18 de junio de 2010... ¡HASTA SIEMPRE MAGO DE LAS LETRAS!

JOSÉ SARAMAGO: 16 de noviembre de 1922 - 18 de junio de 2010... ¡HASTA SIEMPRE MAGO DE LAS LETRAS!
"La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva. Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran." Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte...

EL BESO QUE TE ADIVINA ...

EL BESO QUE TE ADIVINA ...
... es la luz que te conduce a sacar de tí lo mejor, a crecer en la mirada de quien verdaderamente te ama. El verdadero amor te quiere libre y como ser expansivo. Nunca admite murallas para el alma que respira... Es descubrir tu segunda piel, la que te eleva a la capacidad de ser decididamente afectivo, humedeciendo con licor de alegría los desiertos emocionales ... CARLOS VILLARRUBIA.

VIVIMOS SIEMPRE JUNTOS...

Llenamos el caldero
de risas y salero,
con trajes de caricias

rellenamos el ropero.

Hicimos el aliño

de sueños y de niños,
pintamos en el cielo
la bandera del cariño.

Las cosas se complican,
si el afecto se limita
a los momentos de pasión...

Subimos la montaña

de riñas y batallas,
vencimos al orgullo
sopesando las palabras.

Pasamos por los puentes

de celos y de historias,
prohibimos a la mente
confundirse con memorias.

Nadamos por las olas
de la inercia y la rutina,
con la ayuda del amor.

Vivimos siempre juntos, y moriremos juntos,
allá donde vayamos seguirán nuestros asuntos.
No te sueltes la mano que el viaje es infinito,
y yo cuido que el viento no despeine tu flequillo,
y llegará el momento
que las almas
se confundan en un mismo corazón...
(Letra y música: Nacho Cano)

ESTA SEMANA, TE RECOMIENDO... COGE UNA DE MIS CARACOLAS Y PPPSSSHHH... ESCUCHA...

Blade Runner ¡Forever!