Bienvenido a esta Bitácora, Navegante. Aquí encontrarás mi «Cuaderno de Impresiones, Cuentos, Relatos, Poemas, Reflexiones y otras Historias».

Escribí mi primer cuento con once años, lo inventé en un pequeño aseo donde me gustaba jugar. Con quince decidí que quería aprender el Arte de «Domar Caballos Salvajes» (léase Emociones que necesitan volver a coger sus riendas). Por eso llevo veintiún años, con sus amaneceres y sus lunas, ejerciendo la Psicología; esa «ciencia» tan infusa como errática. Mis raíces están en tierras de Castilla, pero mi alma se siente de las Costas y el mar del Norte. En mis sueños me reúno con las Sirenas, las Estrellas de mar, los Ventolines y los Caballitos del Cantábrico... Hace un septenio regresé a mi pequeño Taller de Letras. Y ahora soy «Psicolotora» especializada en Literalogía o «Escritóloga» en Psicoratura. Me chifla inventar palabras, tender historias de Letras en las cuerdas del olvido y airear mis impresiones al barlovento del papel...

MANEJA ESTE TIMÓN DE LETRAS...

LA MAGIA Y EL AMOR DE LAS LETRAS...


CON LA MAGIA DE LAS LETRAS Y EL AMOR DE SUS ENCUENTROS...

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RASTREO DE LA PUBLICACIÓN ILEGAL DE MIS OBRAS POR INTERNET...

Me dicen que soy un blogger excelente ;D...

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ESTA SEMANA, TE RECOMIENDO... COGE UNA DE MIS CARACOLAS Y PPPSSSHHH... ESCUCHA...

PENSAR... MAR ADENTRO.

PENSAR... MAR ADENTRO.
«La mente intuitiva es un don sagrado del que la mente racional es su fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que honra el sirviente y ha olvidado su don» © Albert Einstein. Imagen: Faro de Suances (Cantabria) © Mar Solana.

viernes, abril 30

LOS SÁBADOS LITERARIOS DE MERCEDES: "COSAS QUE ME GUSTARÍA HACER CONTIGO..."



COSAS QUE ME GUSTARÍA HACER CONTIGO...
¡UF...SON TANTAS!

A toda mi gente XXL…

;) Explotar burbujitas del plástico de embalar durante una peli de miedo…

;) Poner miguitas de magdalena a las hormigas mientras las niñas tontas se jactan de sus cromos repes ultramegafasions…

;) Descalzarnos; caminar de la mano por el campo y abrazar árboles en silencio…

;) Peinarnos dos coletas y jugar a la comba con las mangueras de riego del parque.

;) Tomarnos una cerveza helada con galletitas saladas, frente a una generosa chimenea en una cabaña perdida en el norte de Canadá.

;) Leer un libro de cuentos al solaz de una mullida alfombra engullendo palomitas...

;) Sentarnos en un malecón a contemplar el atardecer comiendo pipas saladas hasta que nos escuezan los labios...

;) Escuchar un vinilo de Mecano poniendo el dedo encima...

;) Disfrazarnos con pelucas rubias y bailar remedando a Doris Day

;) Tomar café en tu terraza unos segundos antes del crepúsculo...

;) Imitar a Olivia Newton John en "Grease" cuando cantó: "You are the one that I want...hu, hu, hu...honey"

;) Hacer karaoke con “La chica de los ojos marrones” de Van Morrison y “More than this” de Roxy Music, cuando nos sintamos tristes…

;) Tomarnos una copa en un sitio pijo y hacer un "simpa" a la hora de soltar la pasta; reírnos de ello hasta que se nos rompan las cuadernas...




En el Bus de Los Sábados Literarios tienes otros enlaces para leer ¡muchas más cosas que hacer contigo! :)  Este mes conduce nuestra compi Merce...

miércoles, abril 28

LA MALA ESTRELLA ...



─ ¿Existe algo constante en su vida, señorita?─me increpó, más que preguntó, aquel tipo pusilánime de las gafitas, un digno ejemplar de aquellos funcionarios que tan sagazmente describió Kafka…

─Sí─ afirmé contundente.─ Mi mala estrella…

─Las personas ya han sido informadas en privado. Siento que Vd. no esté entre ellas, pues son todas mujeres ─me mira por encima de sus antiparras que parecen de broma, mientras me muestra una hilerilla de dientes que confieren a su rostro, blando y puntiagudo, aspecto de rata. A esta clase de personas les produce cierta delectación el sufrimiento ajeno, meten gol en casa cada vez que sacuden la estima del prójimo. El éxito y la suerte es un mordaz puzle que va casando sus piezas sobre el fracaso de otros. Es la ley de la selección (literaria o no): para que unos sean felices, otros deben sufrir; y para que unos vivan, otros deben morir…

Me marché de allí pensando que mañana amanecería de nuevo para mí, podría elegir y tomar decisiones para emprender nuevos rumbos. Con la estima muy herida, sí, pero con el convencimiento de que también entre lo descartable o poco meritorio, se esconden perlas que por su condición, provocan rechazo a los mediocres que juegan a juzgar.





viernes, abril 23

EN EL PAÍS DE “ENSUEÑO IDEAL” ...

MIS QUERIDOS AMIGOS Y NAVEGANTES:

Esta primavera me queda una talla grande, pero con vuestro cariño, en especial el de aquellas personas que a diario me hacen saber que están ahí, en persona o por correo, me estoy nutriendo para que se deslice otra vez como un guante y me quede bien ajustadita ;=). Escribir siempre ha sido mi tabla de salvación. Os pido disculpas por no visitaros como merecéis, cuando tenga la batería "On" de nuevo, prometo hacerlo.

Os dejo con este cuento que he escrito como terapia. Me inspiré en una mujer, Alba, que esta semana me enseñó una importante lección.

¡Qué lo disfrutéis!

Buen finde para todos.


Un buen día, Soberbia e Ingratitud, cansadas de dar vueltas siempre por el mismo sitio, llegaron a un curioso lugar en donde el sol refulgía con fuerza y no asfixiaba. El cielo, de un azul interminable, se precipitaba sobre las casas como una bóveda protectora. Allí, lo diferente no llamaba la atención, se integraba con naturalidad en el irregular conjunto de los ciudadanos que lo habitaban. Algunos tenían alas, otros grandes hocicos en lugar de nariz y la mayoría exhibía un cuerpo tan peculiar como el de los monstruos que pueblan nuestros sueños.

Soberbia e lngratitud no tardaron en percibir una tranquilidad imperante que no se parecía en absoluto a la que antecede a una tormenta, aquella invitaba a quedarse, a saborear cada bocado de aire, sintiendo la tibieza del sol en la piel. Soberbia continuaba enfadada, a la defensiva ante cualquier gesto que no fuera la ira o la arrogancia. Su compañera, Ingratitud, era incapaz de percibir todo lo bueno y hermoso de aquel sitio recién descubierto en su peregrino recorrido. Un caballero de mediana edad se acercó hacia ellas. Su porte robusto zarandeaba al caminar un bastón de baquelita y una capa negra ondeaba al son de sus pasos, lánguidos y sibilinos. Se detuvo ante ellas, su mirada se proyectaba a través de unos ojos oscuros como el azabache:

─Hola, me llamo Miedo─ les espetó sin más preámbulos.

Como es natural, Soberbia se sintió enojada, mientras Ingratitud le observaba con desdén. Ambas comenzaron a inquietarse.

─Me marcho de este país, no he podido convencer a nadie. No son vulnerables a la dependencia, al apego o a la esclavitud. Aquí se gobiernan a sí mismos y no necesitan leyes para convivir en paz. Cada uno sabe lo que está bien y lo que debe hacer en cada situación. Y como son todos a cual más distinto, nadie necesita de mis servicios; lo extraño y diferente no sólo es aceptado, ¡es aplaudido con amor! No se hacen daño entre ellos y cualquiera, por el hecho de estar delante de otro, es acogido con entrega y respeto. Por eso todos mueren de viejos, de forma natural…La familia Crimen, Enfermedad y Dolor acabó en la más absoluta de las soledades, rechazados y apartados se dispersaron, pues nunca encontraron su hueco. Aquí todo el mundo tiene un sitio para guarecerse y nadie está solo si no quiere estarlo.

─Pero… ¡habrá guerras, por supuesto!─exclamó altanera Soberbia.

─Y hambre…pues cuanto mejor alimento da la tierra, más maltratada y menos respetada es, si yo estoy cerca─ coreó Ingratitud satisfecha.

Hambre murió siendo apenas un bebé; al tam tam de una solemne ceremonia le dieron sepultura bajo los mantones de Fertilidad, que le sigue vigilando con celo para que no se le ocurra resucitar─ les explicó, contundente, Miedo.

─ Y así, sobre la tumba de Hambre, cada uno aprende a cultivar sus propios alimentos. La tierra es profundamente venerada con mágicos y ancestrales ritos y las cosechas son siempre abundantes para todos. Y en cuanto a Guerra…Atraído por su llamada llegué hasta aquí, esperando encontrar a mis queridos hermanos, Angustia, Odio y Muerte, ¡mis compañeros de batallas!…Los tres perecieron estrangulados bajo las garras de cientos de besos y miles de cálidos abrazos. Ya no existen grupos o enfrentamientos, pues la división atraería de nuevo a todos los amigos y familiares de Desolación que volverían a ajar la tierra y a asesinar a Fertilidad. Sólo existe la Gran Hermandad.

─Siempre habrá algunos que sufran…─añadió Soberbia haciendo gala de una dignidad casi teatral.

─Nadie es feliz si existe una sola persona sufriendo, su alta sensibilidad lo percibe y acuden a socorrerle. La ayuda fluye como una caudalosa y límpida corriente de río. La soledad sólo existe si es deseada y siempre hay unos que enseñan a otros a manejar el timón de la vida; el aprendizaje y las lecciones se van encadenando…Aquí sólo lloran en las despedidas, cuando alguien cruza el umbral de la muerte.

─Seguro que no todos dan lo que pueden o no agradecen lo que deberían.─ apostilló Ingratitud con desafección y frialdad.

─Todos comparten su vida por igual y dan a quién y -lo que- consideran oportuno en cada momento, sin esperar nada a cambio. Dan porque nace de sus corazones. Egoísmo y Manipulación no se sintieron cómodos aquí y huyeron muy pronto, se marcharon heridos y demacrados por los espontáneos y generosos gestos de Amor.

─ ¿Y cómo se llama este lugar?─interrogó Soberbia a Miedo.

─ Es el país de Ensueño Ideal─ contestó con cierta flema. En este país, las profesiones más importantes son las de campesino y cuentacuentos. Siempre trabajan en grupos y no existen los entretenimientos en solitario como la televisión o los ordenadores. Han vuelto a la ancestral costumbre de reunirse para conversar, contar y escuchar cuentos, fábulas y leyendas. En invierno, alrededor de una generosa hoguera, mientras asan castañas y boniatos. En verano, auspiciados por la sombra de los árboles, mientras comen fruta fresca, bayas y piñones…Por cierto, ¿quiénes sois vosotras?,
¿qué buscáis aquí?─quiso saber Miedo.


─ Ella es Soberbia y yo soy Ingratitud. Estábamos cansadas de la rigidez de nuestras vidas y decidimos emprender camino para buscar a nuestros padres. Soberbia a su madre, Tolerancia, y yo a mi padre, Perdón.

─ La sabia pareja formada por Perdón y Tolerancia vive satisfecha y en paz en aquel apartado castillo de la colina del Draco. La gente de este lugar ya no les necesita, pero les agrada saber que aún siguen cerca…nunca se sabe─concluyó Miedo en tono misterioso intentando hacer gala de su condición. Con una oscura y sinuosa sonrisa se volvió hacia las nuevas visitantes, iba a preguntarles si querían hacer parte del camino con él…Pero Soberbia e Ingratitud ya se habían alejado de su lado y comenzado a escalar la empinada y tortuosa colina que llevaba al castillo de Perdón y Tolerancia.










Villalba, 23 de abril de 2010.

miércoles, abril 14

EL CUENTO DEL CUENTO ...

QUERIDOS NAVEGANTES:

Cuando terminé este relato, bajo la intensa canícula del verano pasado, poco sospechaba yo que sería uno de los veinte relatos finalistas en el Certamen de Relato de diciembre de la Editorial Fergutson. Por eso, cuando estoy algo “depre” y desanimada, me gusta pensar que las historias que escribimos son como semillas; con un buen riego, algo de abono, la luz de nuestro sol particular y toneladas de paciencia, tarde o temprano acabarán por germinar y nos darán su fruto. Como este cuento que hoy vuelvo a publicar y comparto con todos vosotros, porque ahora sois más los que me acompañáis en esta singladura de letras.

"Una Cenicienta en el siglo veintiuno" es uno de los relatos del libro recopilatorio: "La forja de Baelix-Cure", publicado por la Editorial Fergutson.

¡Qué lo disfrutéis, os lo dedico a cada uno de vosotros porque sois como ese Sol que los ilumina!

UNA CENICIENTA EN EL SIGLO VEINTIUNO

Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General. Cinta lleva una semana en coma por la última paliza que le propinó su marido. La molió, literalmente, a palos. Su cuerpo, grácil y perfectamente contorneado hace apenas unos pocos días, yace ahora sobre una cama blanca entre tubos y gomas, inerte como una muñeca de trapo tirada en cualquier rincón. Su rostro, un armonioso perfil antes límpido y bello como el de una princesa de cuento, se ve ahora hinchado, amoratado y roto. Sin más afeites que restos de sangre seca, tras una mascarilla transparente que la mantiene viva a través de un invisible y estrecho hilo.


La vida es un milagro puesto a prueba constantemente y sometido a los avatares de un influjo incierto, vulnerable. Es como caminar sobre el filo de un cuchillo sin cortarse o como tratar de mantener el equilibrio en una cuerda floja.


Una mujer de cabellos blancos, recogidos al desdén en un moño, pega su rostro al cristal que separa la UCI del pasillo de la sexta planta. Un rostro enjuto y poblado de arrugas y sinsabores, con unos ojos que miran sin mirar e incapaces ya de albergar más dolor. Por sus descarnadas mejillas se agrupan millares de lágrimas que, como afluentes de un río, van resbalando hasta morir despeñadas por una puntiaguda y fláccida barbilla. Sobre el cristal aparecen y se borran, una y otra vez, los irregulares circulitos blancos que va dibujando el vaho de su respiración. Su llanto es una sosegada lluvia de otoño que observa, impotente y culpable, cómo su nieta se aferra a la vida a través de un minúsculo hilillo de aire, quizás el mismo que exhala su dolor para acabar estrellándose contra el vidrio.


La infancia de Cinta fue muy feliz y apacible. Vivía con sus padres, sus dos hermanas mayores y con su querida abuela Sol, hasta que su padre murió en un aparatoso accidente de automóvil cuando regresaba a casa del trabajo. Tenía siete años y su vida comenzó a resquebrajarse como la madera vetusta, filtrándose por sus grietas toda clase de despropósitos. Cinta, impaciente, siempre esperaba que su padre regresara del trabajo y jugara con ella. Lo que más le gustaba era que le leyera apasionantes relatos cargados de aventuras, de barcos y piratas, de hadas y duendes mágicos que aparecían y desaparecían a capricho.


Cuando su madre le dio la noticia ─tu padre ya no volverá, querida… ni hoy, ni nunca más.─, Cinta creyó que también ella se moriría y enmudeció. Dejo de hablar y su madre y sus dos hermanas se iban desesperando con ella más y más; hasta que el ambiente se hizo irrespirable. Pero en aquel tiempo, la abuela Sol les anunció algo importante durante la comida. Había comprado una casita, no lejos de allí, verde como la albahaca y apacible como la sombra de un roble en un día de calor; se llevaría a Cinta a vivir con ella. Su madre y sus dos hermanas se quedaron primero atónitas, para después comenzar a reír y a burlarse de ellas profiriendo toda una sarta de inconveniencias que no cesaron hasta que nieta y abuela se instalaron en su nuevo hogar. La niña seguía sin decir palabra, pero Sol tenía muchísima paciencia con ella; sabía que tarde o temprano volvería a hablar. Sólo era cuestión de tiempo…


La época que Cinta pasó en la casita verde con su abuela fue muy extraña e inquietante. Su madre se había vuelto a casar con el hombre que fue su amante muchos años antes de que su padre muriera. Era un tipo de ojos saltones y sanguinos, con esa opacidad característica que dispensa el abuso del alcohol, de mirada turbia e incómoda, andares torpes y gestos densos. El primer domingo de una primavera algo tardía, su madre, él y sus dos hermanas fueron a visitarlas. Durante la comida, sentados alrededor de la mesa redonda de roble, de repente y sin mediar palabra, Cinta salió corriendo de allí como una liebre asustada, su plato en el suelo hecho añicos y todos con el desconcierto dibujado en sus rostros. Nadie advirtió que su padrastro se descalzaba de un pie y, con disimulo, debajo de mesa y mantel, le intentó subir el vestido con las intenciones que ya conocemos en los bastardos de su estirpe. Y así anduvo acosando a la niña, durante cinco penosos y largos años, en los que además Cinta seguía sin decir palabra.


Pero un domingo, un poco antes de que llegaran su madre, su padrastro y sus hermanas, Cinta se abalanzó sobre los brazos de su abuela y con el mayor de los desconsuelos se lo contó todo. Sol lloraba con ella, no sabía si de rabia por todo lo que intentó con su niñita aquel villano o de alegría, porque su nieta querida, por fin, habló tras siete años de gestos y ademanes. La acunó entre sus brazos, cubrió su frente y mejillas de tibios besos y acto seguido trancó la puerta para siempre a aquel infausto ogro.


Desde aquel momento, la vida de Cinta fue menos extraña e inquietante y un poco más previsible. Sin embargo, todo lo acaecido durante aquellos infames domingos dejó una huella indeleble en su alma, en forma de tristes nubarrones que siempre amenazaban tormenta.


Un buen día, su abuela conoció al nieto de su amiga Taylor. Un apuesto joven que con apenas treinta años ya era todo un empresario de éxito. Ramiro, que así se llamaba, estaba invitado esa noche a una fiesta. Sol pensó en Cinta, siempre metida en casa, aburrida y medrosa. Sin dar tregua le preguntó si invitaría a su nieta. Ramiro aceptó encantado.


Alea iacta est.


Antes de ir a la fiesta, Sol le dio su regalo de cumpleaños: un radiante broche de oro para el pelo, con su nombre grabado en medio de veintiuna perlitas blancas. A la abuela le emocionaba que, la noche de la fiesta, Cinta recogiera su larga y suave melena del color del trigo con el reluciente pasador.


Y ese atractivo joven que la acompañó a la fiesta, se encaprichó, impetuoso, de Cinta. Después se vieron en otras ocasiones, y al cabo de muy poco tiempo se casó con ella. El chico más guapo e inteligente, un falso príncipe azul que había golpeado a la princesa hasta enviarla al hospital como una muñeca rota.


En Cuidados Intensivos, un hombre de pelo castaño y mirada serena, enmarcada en dos grandes ojos del color de la miel, cepillaba con mimo el cabello de Cinta. Un pelo ahora, mientras se debatía entre la vida y la muerte, maltrecho, sucio y alborotado, en el que aún se veían restos de sangre seca. Sol observaba con asombro que del bolsillo de su bata verde extrajo una especie de objeto brillante y ovalado. Con sumo cuidado intentó recoger algunos mechones del pelo de Cinta con él… “¡Dios mío, pero si es el pasador que le regalé a mi niña!”. Cuando acabó de peinarla y de ponerle el broche en el pelo, el hombre sonrió satisfecho y besó a Cinta en una frente perlada por el sudor frío.


“No era su médico, ¿Quién era aquel hombre que estaba besando la frente de Cinta?…”, se preguntó Sol bastante inquieta y angustiada… “Ese hombre es Lucas, el nuevo enfermero de la sexta. Como ven es muy atento y afectuoso con sus pacientes. Eso es de vital importancia aquí, en la UCI”, le contestó el doctor Peña como si hubiera adivinado sus pensamientos.


Aquella noche, años atrás, que marcaría el destino de Cinta para siempre, Lucas, el enfermero de la sexta planta del Hospital General y dueño de la casa donde se celebró la fiesta, vio como Cinta y Ramiro salían de su casa cogidos de la mano y riendo a carcajadas…”La quise desde el primer momento que la vi”, le confesó a Sol cuando salió para hablar con ella…”Encontré el precioso pasador con su nombre grabado. Fueron muchas chicas esa noche a mi fiesta de fin de carrera… Pasé cinco largos años de mi vida buscando la bella melena a la que pertenecería esta joya, sin ningún resultado… ¡Pero, hoy, cuando han traído a su nieta a la UCI, he comprendido en seguida que mi búsqueda había terminado cuando he descubierto su nombre en el informe: Cinta... mi desgarrada princesa!”.


De repente, y mientras ambos dirigían sus miradas de lágrimas furtivas hacia donde Cinta yacía malograda, vieron con gran asombro como la princesa abría sus enormes ojos y, tímidamente, les sonreía.


Aliquid novi.





(*) Relato finalista del Certamen convocado en Diciembre de 2009 por Ediciones Fergutson

viernes, abril 9

LOS SÁBADOS LITERARIOS DE MERCEDES: "DIÁLOGO DIVERTIDO ENTRE ZOMBIS"


QUERIDOS NAVEGANTES DE MARES DE LETRAS Y COMPIS DE LOS SÁBADOS LITERARIOS ;=):

Os confieso que no he quedado muy contenta con mi diálogo. Reconozco que esta propuesta me pareció tan divertida como complicada, ya que bajo mi humilde opinión, considero un poco dificilillo aquello de aunar la literatura, a la que estoy habituada, con un tema tan “descarnado” como el de los zombis. Si tuviera que criticarme a mí misma diría que tiene poca enjundia y menos chicha, aunque tratándose de zombis no es de extrañar, jeje…Pero como decía mi padre, lo importante es participar, y además el hecho de intentar escribir sobre todos los temas posibles siempre supone un buen reto para los escritores, ¿no creéis?

Aquí os dejo mi aportación a “Los Sábados Literarios de Mercedes”, os la sirvo maridada con un buen caldo del 95: “Zombie”, de la cosecha de los Cranberries…Así, si no os gusta este diálogo, cosa cerca de lo probable… ¡por lo menos mojaréis vuestros tímpanos con buena música!

Podéis leer más conversaciones entre estos muertos vivientes en la casa del FANTASMA ¡Cuidadín, qué faltan escalones! …¡Ah!, y tratadle bien, por favor; aunque su presencia sea aún algo etérea, su sentir es denso…

¡Abrazos a indiscreción para todos ;=)) y que paséis un buen finde primaveral!





LA GRAN IDEA DE ALBERZOM

─ ¡Jo, macho, ay qué ver cómo es la vida!, un golpe certero en la cabeza y en menos que canta un grillo, ¡zas!, se acabó la eternidad. ─exclama Alberzom mientras remeda con una medio sonrisa (le falta la mitad de la boca) el gesto de rebanar el cuello─. A pesar de haber perdido por el camino una parte de mi coco, ¡creo qué he dado con la solución, Juanbi!…

Se hace una pausa. Alberzom dedica una mirada de apremio a su compañero con el único ojo que le queda, un ojo de color gris mate y de aspecto vidrioso.

─ Lo de macho…, vamos a dejarlo. Ayer me arrancó los testículos a dentelladas la misma chorba putre que me mordió por primera vez─ confiesa Juanbi a su amigo con restos de carne fresca colgando de sus comisuras─. Después creí que todo se terminaba. Me persiguió con una recortada el señor Harpía, me pegó dos tiros en el hombro…, un poco más arriba y…─ Juanbi mostró a su amigo como un trozo de su húmero y parte de la clavícula quedaban ahora al aire…

─ ¡Se acabaron nuestros problemas, Juanbi, ya podemos continuar muertos…he descubierto cómo proteger nuestra parte más vulnerable! Si quieren acabar con nosotros… ─ dijo Alberzom con firmeza mientras accionaba un diminuto botoncillo marrón en la base de su cuello. De pronto, una especie de cortinilla metálica, como la puerta de un garaje, se fue desplegando por toda su cabeza─… ¡tendrán además que quitarnos de encima esto!─ gritó divertido desde dentro de la férrea malla automática─. Nuestra cabeza estará más protegida que la de un caballero medieval.

Ambos zombies prorrumpieron en estridentes carcajadas hasta bien entrada la noche. Una de las cosas que más placer producía a un zombi, además de arrancar carne a bocados, era reír; no les importaba perder varios dientes con cada risotada.

Villalba, 5 de abril de 2010.

sábado, abril 3

... Y AL TERCER DÍA ... RESUCITÓ ...


MIS MUY QUERIDOS NAVEGANTES DE MARES DE LETRAS:
  
¡¡ FÉLIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN PARA TODOS !! 

Que el Amor, la Luz y el calor del Sol vuelvan a brillar con intensidad y Esperanza en vuestros corazones...Él fue capaz de encontrar el camino de vuelta para estar con nosotros...

No todo está perdido...

Un fuerte abrazo para cada uno de vosotros y todo mi Amor.

AD AETERNUM...

TENEMOS DOS OREJAS Y SÓLO UNA BOCA...

TENEMOS DOS OREJAS Y SÓLO UNA BOCA...
PARA ESCUCHAR EL DOBLE DE LO QUE HABLAMOS ;=D

CUADERNO DE BITÁCORA: "DIARIO DE NAVEGACIÓN" ...

MAR ADENTRO AVISA E INFORMA:

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HACE CUARENTA Y CINCO AÑOS (¡WOW!)... YA ME GUSTABA LLEVAR LECTURA AL CAMPO ;DD

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Soy la niña que asoma por la esquinita de la ventana, la primera por la izquierda...

Soy la niña que asoma por la esquinita de la ventana, la primera por la izquierda...
GRACIAS, MÓNICA...

ME GUSTARÍA SER DUEÑA DE UN INGENTE TESORO...

ME GUSTARÍA SER DUEÑA DE UN INGENTE TESORO...
... EL TIEMPO DESGRANADO Y SIN PRESTEZAS PARA ESCRIBIR, ESCRIBIR, SÓLO ESCRIBIR...

SABIA MAFALDA...

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Pincha en la imagen si quieres ver una historia realmente bella...

¿TE APETECE ENTRAR EN LA BITÁCORA DE "MAR ADENTRO"?

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JOSÉ SARAMAGO: 16 de noviembre de 1922 - 18 de junio de 2010... ¡HASTA SIEMPRE MAGO DE LAS LETRAS!

JOSÉ SARAMAGO: 16 de noviembre de 1922 - 18 de junio de 2010... ¡HASTA SIEMPRE MAGO DE LAS LETRAS!
La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva. Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran. Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte...

CUANDO NO ENCUENTRES CONSUELO... LA MÚSICA ES EL MEJOR LENITIVO PARA EL ALMA...

¿SUEÑAN LOS 'REPLICANTES' CON UN MUNDO SIN FECHA DE CADUCIDAD?

EL BESO QUE TE ADIVINA ... es la Luz que te conduce a sacar de tí lo mejor ...

EL BESO QUE TE ADIVINA ... es la Luz que te conduce a sacar de tí lo mejor ...
a crecer en la mirada de quien verdaderamente te ama. El verdadero amor te quiere libre y como ser expansivo. Nunca admite murallas para el alma que respira... Es descubrir tu segunda piel, la que te eleva a la capacidad de ser decididamente afectivo, humedeciendo con licor de alegría los desiertos emocionales ... CARLOS VILLARRUBIA.

VIVIMOS SIEMPRE JUNTOS...

Llenamos el caldero
de risas y salero,
con trajes de caricias

rellenamos el ropero.

Hicimos el aliño

de sueños y de niños,
pintamos en el cielo
la bandera del cariño.

Las cosas se complican,
si el afecto se limita
a los momentos de pasión...

Subimos la montaña

de riñas y batallas,
vencimos al orgullo
sopesando las palabras.

Pasamos por los puentes

de celos y de historias,
prohibimos a la mente
confundirse con memorias.

Nadamos por las olas
de la inercia y la rutina,
con la ayuda del amor.

Vivimos siempre juntos, y moriremos juntos,
allá donde vayamos seguirán nuestros asuntos.
No te sueltes la mano que el viaje es infinito,
y yo cuido que el viento no despeine tu flequillo,
y llegará el momento
que las almas
se confundan en un mismo corazón...
(Letra y música: Nacho Cano)

MI AMADO SALITRE...

A LAURA SUJAMI: 'IN MEMORIAM'.

A LAURA SUJAMI: 'IN MEMORIAM'.
QUERIDA LAURA: TU PASO POR ESTA GRAN ESCUELA, LA TIERRA, HA SIDO UNA BENDICIÓN ... ¡DESCANSA EN PAZ! Pincha en la vela y navegarás al blog de salud que administró Laura con mucho cariño...