La vida es un milagro sometido a los avatares de un influjo incierto, vulnerable. Es una balanza en constante equilibrio, como una romana. Es caminar sobre el filo de un cuchillo sin cortarse o sobre una cuerda floja sin precipitarse al vacío. Llegamos a ella por el túnel del tic tac y con las manecillas de su inmisericorde condición lamiéndonos los talones. Algunas estancias de la vida tienen las ventanas cerradas para que no nos piquen las risas y no enfermemos de alegría, a cambio nos ofrecen un gran sofá tapizado con dolor…
El dolor es un río repleto de peces que boquean en agua estancada, es una corriente que fluye densa, salpicando siempre el mismo tronco…abriéndose paso entre hojarascas, ramas pétreas y corazones que agonizan entre los estertores de charcos pútridos y macilentos…
El dolor es la pasión amordazada, la misma que riega el abismo de la angustia con globos de colores, tarta de chocolate y galletas de vainilla. La que nos inocula las fuerzas para soplar al rugoso miedo y a la rasposa desidia como si fueran gráciles vilanos…
El dolor es un territorio comanche, es un cuerpo a tierra de nadie, un entre aquí y allá, un rumbo a la deriva; es como cruzar un puente levadizo que se bambolea a cada paso y te paraliza con miles de cadenas.
El dolor es un aguijón que te corroe el alma, te arredra el ánimo y te taladra el sentimiento. Es un vita lamia que se nutre con tu rabia y te deseca las intenciones; envuelve en papel de regalo tu confusión y le pone velitas. Sus mejores galas están cosidas con grandes puntadas de rigidez y dobladillos de tristeza.
El dolor es una anciana con destellos de plata que vio pasar muchos trenes cargados de ilusiones deportadas, esperanzas rotas y heridas sin cicatrizar… Nunca divisó los vagones correctos, los caramelos de colores y los payasos sin ojeras. Le gusta sentarse en los bancos de piedra, pintar lágrimas y susurrar historias de payasos huérfanos de niños, risas y serpentinas de colores...
Hoy –en teoría- debería ser un día alegre, el Grumetillo Mike cumple cinco años, pero lo cierto –y en la práctica- es que estamos todos muy deprimidos por la muerte de un ser muy querido que ha eclipsado nuestra alegría y ganas de celebrarlo. El viernes, ocho de julio, a las tres y media de la tarde, se embarcó en su último viaje nuestro otro Grumete del alma: Iván. Ivy, así le llamábamos, era un precioso conejo negro de raza “polaca” que llevaba ocho años con nosotros. Además de que el conejo es un animal muy poco longevo, muchas personas se reirán de mi dolor porque ellos lo trocean para sus paellas, en donde no falta el ajo, cabezas enteras, o los caracoles, ese otro animalillo tan simpático de andares húmedos y pausados… Pero Iván, nuestro Ivy, ha sido más que una mascota o un bufón para divertir a los niños, esos que se dejan en las cunetas de forma despiadada cuando en verano urgen las ganas de hotelito y piscina. Ivy ha sido un ángel, un maestro, un amigo, ¡un miembro de mi familia durante ocho largos años!
Cuántas veces, con sólo mirarle, he recobrado la sencillez de la alegría y el impulso para levantarme de nuevo y seguir, ¡cuántas veces en ocho años, cuántas, mi querido Ivy!
Llegó a casa en una cajita de cartón del tamaño de una de bombones, con una enfermedad crónica, incurable para los conejos. Una enfermedad que nos ha dado unos cuantos sustos y muchas bendiciones. Su impulso y afán por agarrarse a la vida ha sido un timón para nosotros, un verdadero y sagrado acicate en todo momento… Ivy, siempre estaba ahí… en lo bueno y en los momentos más chungos; meneando su adorable morrito y sentándose sobre sus patitas traseras para pedirte sus golosinas.
Mi habitación está al fondo de la casa, pero Ivy, el intrépido Grumete, recorría unos cuantos metros de pasillo para venir a olisquearme cuando estaba postrada en mi cama con alguna indisposición…
¡Ay, Ivy… cómo te extrañamos y cuánto te vamos a echar de menos, Grumetillo del alma!
¡Adiós, mi querido Grumete, gracias por todos estos años… buen viaje, tesoro!
Y a vosotros, Navegantes… os invito a un chupito de ron… pero disculpadme si no salgo al recibidor… Os deseo un tranquilo y feliz verano repleto de libros, tumbonas, aperitivos con aceitunas y cerveza helada, mañanas de olas y tardes de piscina… la vida también es eso…



24 NAVEGANTES SALPICAN SUS TINTAS DORADAS (...):
Solo puedo decirte que lo siento mucho y que sé que lo estarás pasando fatal.
Un abrazo grande y cuídate.
Con cariño, Mercedes.
Mar las mascotas forman parte de la familia, lo siento se que lo extrañaras.
Un brazo.
Mi querida Mar, siento mucho la muerte de tu conejito y como ya he pasdao bastantes veces por lo mismo me pongo en tu lugar sin el menor problema. Incluso antes de venir a la playa Popy (que ya tiene 15 años) nos dio algun que otro susto y eso me hizo pensar que tengo que disfrutarla al máximo... Te acepto ese chupito de ron y brindo contigo por todos esos angeles que nos entegan todo sin pedir nada a cambio.
Un besazo querida amiga y feliz verano
Esa descripción del dolor es de lo más bello que te he leído Mar.Es como una oda al sufrimiento siempre con pinceladas de esperanza.
Lo siento por Ivy...
y me llevo esa cervecita fría para la piscina ;-)
Besos, preciosa.
¡Mar, qué bién escribes!
Te comprendo perfectamente. Nosotros tenemos un gato, que llegó a la casa hambriento y muy herido, con una pata rota y un ojo ensangrentado.
Le dimos de comer, se ha recuperado y aunque cojeando, nos acompaña en nuestros paseos.
Lo siento mucho, pero piensa que has tenido la suerte de conocer a Ivy.
Un abrazo fuerte amiga, desde mi Librillo.
Mar, siento muchísimo tu pérdida.
Los pequeños ángeles que irrumpen en nuestra vida para llenarla de alegría y cariño están de paso. Atesora esos momentos mágicos que te regaló Ivi, pues de ese modo siempre vivirá en tu corazón y sonreirás al recordarlo.
Me llega tu dolor y se une al mío en un abrazo, amiga.
Te mando muchos ánimos y besos.
Yo no se escribir com vosotros, pero de la misma forma, siento mucho lo de Ivy,piensa que ha tenido ocho años de vuestro cariño y una vida muy placentera,pero aun asi "el duelo hay que pasarlo", luego es verdad que el tiempo lo suaviza todo.
Ya sabes donde tienes un hombro donde llorar.
La tendera
Hola Mar
Siento mucho tu pérdida, tuviste suerte de poder compartir ocho años con un gran compañero. Recibió y dió cariño y amor.
Entiendo tu dolor y tu pena. Nada, ni nadie podrá sustituir a Ivy. Pero su recuerdo estará siempre contigo.
Besotes.
Cuanto lo siento, amiga Mar, a las mascotas se las llega a coger mucho cariño, y cuando se van nos dejan un gran vacío.
Nosotros tuvimos un gato siamés durante mas de catorce años, llegó de cachorrillo, cuando murió, nos dejó una gran pena, lo enterramos debajo de un arbol, y siempre, siempre nos acordamos de él.
Un fuerte abrazo
Te comprendo muy bien. Perder un acompañante "irracional" (¿?) produce un sentimiento difícil de entender a aquellos que nunca han unido -con todos sus inconvenientes- un animalito doméstico y domesticado a nuestros hogares y a nuestras vidas.
Ánimo, porque es un dolor temporal. Además te queda el otro compañero.
Un beso, y gracias por la copita de ron, que es una bebida que ayuda a soportar las marejadas. La tomo, brindo contigo sabiendo que muy pronto llegará la encalmada, esperemos que la suave brisa nos dé, benefactora, en la cara y nos ayude a navegar con buena singladura.
Bello el contenido, el espíritu de tu texto, el modo de narrar y describir el dolor, la partida de un ser hermoso, que fue tu compañero. Ellos estarán siempre a nuestro lado; cuando acaricies a otro "amiguito" lo estarás recordando a él y tu corazón latirá -una vez más- de amor, de dulce amor. Buen verano, Mar. Tu amigo de Argentina.
Gracias, con toda mi alma, por vuestra cercanía y vuestro cariño :(
Besos y lágrimas...
Cuánto lo siento, Mar.
Un grandísimo abrazo,
Ramón
No seré yo quien se ría por tu tristeza (la vuestra) con la pérdida de una querida mascota... yo aún sigo lagrimeando por mi cocker (la loca Malú) y ya hace muchísimos años que se murió.
Mi abrazo cariñoso achuchao (y si hace calor te aguantas) ;)
Excelente texto Mar, en todo su contenido, especialmente cuando expresas tanto dolor, unido a ese sentimiento esperanzador.
Y es que en el amor a los animales, también existe en su mayor o menor medida el aprecio y el afecto.
Sé lo que estás pasando y que lo vas a extrañar siempre, porque él, ya forma parte de tu vida.
Un fuerte abrazo amiga. ¡cuídate!
Sé de lo que hablo. Dieciséis años donde nuestro gato nos dio todo lo que un animalito es capaz de dar. Pero Ruffo no hablaba, manifestaba sus instintos que nosotros traducíamos como expresiones con los que creíamos que nos manifestaba sus "sentimientos", pero eran simples gestos. Maravillosos, pero gestos cuyo significado el tiempo diluye.
Duele, pero pasa...
No hay seres "menores", porque todos, si les damos la oportunidad, pueden acariciar nuestro corazón y darnos amor.
Siento vuestra pérdida.
Un abrazo amiga Mar.
ibso.
Mi querida Mar,conozco tu sensibilidad e imagino tu dolor.
Ambas sabemos que los maestros,los amigos,los seres queridos llegan y se van,nos dejan su esencia,su lección y su fortaleza.Todo ello te queda envuelto en los pliegues magicos del alma.
El verano llega con sorpresas,que nos prueban,nos impulsan a seguir creciendo.Que las próximas sean buenas,refrescantes y llenas de colores.Sé feliz Mar,sé que lo intentarás.
Te dejo mi gratitud por compartir este momento y mi abrazo inmenso.Hasta pronto,amiga.
Hola Mar
Seguiré navegando por estos mares de internet a lo largo de todo el verano.
Te deseo un descanso muy relajado, agradable, sanador, tranquilo, lleno de buenas historias y situaciones maravillosas.
Besotes.
¡Gracias por dejar vuestro cariño, Navegantes!!
Infinitas gracias y un mnotón de besos para todos vosotros...
¡Gracias, Mandalas!
Uhmmm..., ya casi puedo oler y tocar esos buenos deseos... eres un solete :)
Seguiremos leyéndonos...
Besotes.
Comprendo tu dolor amiga, frente a esta pérdida que sólo los que amamos a los animales podemos entender en su verdadera dimensión.Forman parte de la familia y su partida como tal, nos arruga el alma. Un abrazo desde mi corazón al tuyo.
Hola Mar:
Es la primera vez que arribo a tu puerto, me ha impresionado tu blog y también tu relato. Sin duda tienes una sensibilidad fuera de lo común.
Soy nuevo en estos lares, no hace más de un mes que he abierto mi blog: http://gotitasygranitos.blogspot.com
Me sentiría muy honrado si pudieras visitar mi modesto blog. Enhorabuena
Reflejas muiy bien los dolores estimada
sin dudas esos sentimiento de perdida son inherentes a nuestro ser
pero también lo sienten los demas animalitos
y asi resienten también las ausencias no?
como sea espero que estes mejor , y de seguro que son muchas las historias que se recuerdan de ese personaje
a mi me llaman la atención los conejos , los encuientro muy tiernos sin dudas y aunque parezca algo extraño los prefiero a los gatos...
cosa de gusto no?
te dejo un abrazo grande
cuidate!
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